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En vista de tal comprensión del carácter que educa de la enseñanza, Ushinsky ha exaltado al maestro, ha estimado alto la influencia de su persona en los estudiantes. Él ha puesto esta influencia al primer lugar entre otros medios y afirmaba que no puede ser sustituido por ningunos otros medios didácticos y metódicos.

De la actividad educativa de la madre Ushinsky atribuía el significado público. Siendo a la educadora de sus hijos, ella se hace de ese modo por la educadora del pueblo. De esto, hablaba Ushinsky, “sale ya por él la necesidad de la formación completa multilateral para la mujer ya, por decirlo así, no para un uso familiar, pero teniendo en cuenta un alto objetivo - realizar el pueblo los resultados de la ciencia, el arte y la poesía”.

Ushinsky ha fundamentado desde el punto de vista de la psicología los principios esenciales didácticos de la enseñanza que educa: la evidencia, el sistematismo y la consecuencia, la solidez y la solidez de la asimilación por los estudiantes del material didáctico, una variedad de los métodos de la enseñanza.

La educación estética Ushinsky ponía en la comunicación directa con la educación moral de los niños de la edad preescolar. Los sentimientos infantiles es necesario dirigir, sin viólarlos, indicaba él, es necesario preocuparse por la creación del ambiente que satisface a las exigencias estéticas y pedagógicas. ”Adornen, - hablaba Ushinsky, - la habitación del niño por las cosas hermosas, pero sólo que belleza es accesible al niño.”

K.D.Ushinsky demostraba que los pensamientos independientes salen solamente de los conocimientos independientemente adquiridos sobre aquellos objetos y los fenómenos, que rodean al niño. Por eso la condición necesaria de la comprensión independiente por el niño de aquel u otro pensamiento es la evidencia. Ushinsky ha mostrado los vínculos estrechos de la evidencia de la enseñanza con el desarrollo del habla y el pensamiento de los niños. Él escribía: “la naturaleza Infantil exige claro la evidencia";"el Niño piensa por las formas, las imágenes, los tintes, los sonidos, las sensaciones en general, y aquel educador en vano y violaría es nocivo la naturaleza infantil, quien la querría hacer pensar de otro modo”. Él aconsejaba a los a los educadores desarrollar por medio de los ejercicios simples a los niños la capacidad de observar los objetos diferentes y los fenómenos, enriquecer a los niños probablemente más completo, justo, las figuras expresivas, que se hacen después por los elementos de su proceso pensador.” Es necesario, - escribía él, - que el objeto se refleje directamente en la ducha del niño y, por decirlo así, ante los ojos del maestro y bajo su dirección de la sensación del niño se convertían en las nociones, de las nociones se componía el pensamiento y el pensamiento se vestía en la palabra ”.

El niño, contaba Ushinsky, comienza a asimilar los elementos de la cultura pública ya en edad temprana, y ante todo por medio del conocimiento de la lengua materna: “el Niño entra en la vida espiritual de sus personas que rodean sólo por intermedio de la lengua nacional y, al contrario, el mundo, que rodea el niño, se refleja en ello por la parte espiritual solamente por intermedio del mismo ambiente - la lengua nacional”. Por eso todo el trabajo vospitatelno-informativo en la familia, en el jardín de infancia, en la escuela debe tener lugar en la lengua natal, maternal.

En vista de lo que la lengua materna “es el único instrumento, por medio de que asimilamos las ideas, del conocimiento, y después los entregamos”, K.D.Ushinsky contaba la tarea principal de la enseñanza elemental la asimilación por la lengua materna. “Este trabajo gradual de la lengua materna debe comenzar de los más primeros días la doctrina y por la importancia primordial para todo el desarrollo de la persona debe componer una de las preocupaciones esenciales de la educación”.

Él contaba la propiedad básica de los niños de la edad preescolar la sed de la actividad y la aspiración al conocimiento del mundo circundante y recomendaba a los educadores y los padres estimular a los niños en sus rachas a la actividad independiente, es bien pensado y sabía dirigir, sin permitir ni el alivio excesivo de las fuerzas de los niños, ni el alivio excesivo, puesto que estos extremos pueden contribuir a la aparición a ellos a la pereza, la pasividad.